Las Tortugas Ninja estrenan película en su treinta aniversario y repasamos sus principales juegos para mostraros lo más peculiar de esa dilatada historia.

Estoy seguro de que no soy el único que se ha puesto nostálgico con el estreno de la nueva película de las Tortugas Ninja. Para toda una generación, aquellos maestros de las artes marciales fueron una obsesión. Nos tragábamos los capítulos de la serie, jugábamos con sus muñecos, aprendíamos que quelonio significa tortuga… y, para los que también estábamos obsesionados con los videojuegos, nos hicieron pasar muchas horas de diversión limpiando las calles de los malvados soldados del Clan del Pie. Prácticamente todo el mundo ha jugado a algún título de estos verdes héroes, pero lo que no todos saben es que detrás de una idea tan estrafalaria como la de cuatro tortugas de metro setenta ávidas de pizza se esconden un sinfín de curiosidades.

Sin el basto conocimiento de Internet que consultar, en los ochenta solo podíamos profundizar nuestro conocimiento sobre estos reptiles justicieros haciendo cábalas y reuniendo información entre productos como sus videojuegos. Por ello, si fuisteis de aquellos niños que durante la década de las hombreras no queríais comer otra cosa que no fuera pizza, os invito a descubrir las cinco cosas que no sabíamos sobre las Tortugas Ninja y que aprendimos gracias a los videojuegos.

¿Cuál era tu tortuga preferida? ¡La naranja! ¡La morada! ¡La roja! Porque cuando no recordabas el nombre de las Tortugas Ninja, era más sencillo apuntar a tu favorita por el color. Leonardo es el azul, Raphael rojo, Michelangelo naranja y Donatello morado. Lo llamativo es que esto no siempre fue así y la primera pista de ello estaba en un popular videojuego.

Con el éxito de las Tortugas Ninja durante la década de los ochenta, Konami no tardó en explotar el mercado doméstico lanzando para la NES el obligado videojuego. Se trata de uno de los más recordados por el gran público ya que, en pleno apogeo de la marca, se convirtió en uno de los más vendidos producido por una third party. Es cierto que la segunda parte, adaptación de la recreativa, es muy superior; mas el gran valor nostálgico que tiene este primero le suma puntos y se podía encontrar en casi cualquier colección de juegos de esa máquina concreta.

En esencia era un juego de acción y plataformas 2D con algunas partes de exploración. Sin ser en absoluto mal juego, su problema es que, tratándose de una licencia dirigida a una audiencia infantil, se convirtió un título tremendamente complicado y difícil. Sin ir más lejos, la obligada pantalla de agua de todo juego (de por sí habitualmente la más complicada) no solo nos forzaba a lidiar con los complicados controles de nado, sino que además exigía desactivar una serie de bombas en un tiempo límite mientras surcábamos un estrechísimo laberinto submarino plagado de algas eléctricas. La de Teenage Mutant Ninja Turtles de NES es una de las fases acuáticas más recordadas, por frustrante, de la historia de la industria. La opinión generalizada era que aquellos complicados desafíos plagados de extraños enemigos no se parecían a lo que veíamos en los dibujos animados. Y era cierto, pues basaba su aspecto visual en los comics.

Previamente a la serie animada, las Tortugas Ninja nacieron en forma de cómic. De hecho, Peter Laird y Kevin Eastman las crearon como una parodia del Daredevil de Frank Miller, famoso por su crudeza y violencia, pero llegaron a ser tan populares que se convirtieron en una de las mayores franquicias infantiles de la historia de la cultura pop y, por ello, hubo que rebajar la seriedad de sus diseños. Uno de los cambios más notables es el color de sus bandanas, ya que si observamos la portada del juego de NES todas eran rojas. Era ver esa caja y pensar: “¿por qué hay cuatro Raphaeles?” La respuesta es sencilla, para la caja se utilizó una portada del cómic original en el que las cuatro tortugas llevaban bandanas rojas. Lo mejor de todo es que el interior era completamente en blanco y negro.

Es de primero de sacacuartos: si tienes un fenómeno infantil, debes explotarlo musicalmente con la esperanza de que niños de todo el mundo compren los casetes (o asalten iTunes, en la actualidad) y vuelvan locos a sus padres cada vez que hagan un viaje en coche. Hasta ahí el suceso que tratamos sigue el patrón habitual, pero lo sorprendente del caso de las Tortugas Ninja es que la génesis de este fenómeno musical está en los videojuegos.

Si hay un tema mítico de las Tortugas Ninja (con el permiso de la canción de la serie de animación) ese es Pizza Power, aparecido por primera vez en Teenage Mutant Ninja Turtles: Turtles in Time, segunda recreativa producida por Konami. En este beat ‘em up a cuatro jugadores encontramos uno de los mejores juegos de la franquicia, solo superado por su port para Super Nintendo.  Con temas musicales geniales, gráficos que parecían sacados de la serie de dibujos y una jugabilidad depuradísima; Turtles in Time mejoraba y perfeccionaba todo lo que la primera recreativa (Teenage Mutant Ninja Turtles The Arcade Game, 1989) ofrecía.

La excusa argumental de viajar en el tiempo nos permitía encontrar niveles típicos de la serie de animación, como las alcantarillas, mezclados con escenarios mucho más sorprendentes, como el ferrocarril de la época del salvaje oeste. Ofrecía además lo único superior a las Tortugas Ninja repartiendo mamporros: las tortugas ninja repartiendo tortas entre dinosaurios. Turtles in Time fue la reina de los salones recreativos de la época, fundiendo el cambio en los bolsillos de los chavales y creando cientos de disputas por cogerse a Donatello y su palo más largo que ningún otro. Su canción era tan pegadiza y memorable que todo jugador recuerda la satisfacción que transmitía el escucharla tras patear unos cuantos culos del Clan del Pie.

TMNT Tour

Su fama no pasó desapercibida para las altas esferas empresariales y decidieron lanzar todo un espectáculo musical en vivo con Pizza Power como tema principal. ¿Las Tortugas Ninja en imagen real y en concierto? Viendo el resultado, la expresión vergüenza ajena se queda corta. Las vestimentas de los actores eran realmente lamentables, especialmente si se comparan con los excelentes trajes animatrónicos realizados por el estudio de Jim Henson para la película de imagen real. Especial mención a Shredder, el enemigo mortal de las Tortugas Ninja, cuyo plan es acabar con la música (algo que el propio espectáculo musical casi logra). Si algún día andáis cortos de purgante por casa, buscadlo en Youtube. No seremos nosotros quienes os enlace documentos gráficos que dirigen al suicidio.

Podemos decir que las Tortugas Ninja son verdes, pero en el mundo del color hay muchas tonalidades. En 1992 se lanzó al mercado Teenage Mutant Ninja Turtles IV: Turtles in Time para la Super Nintendo, un genial port de la versión arcade del mismo título. El juego es uno de los mejores beat ‘em up de Konami y probablemente el mejor de la consola doméstica de Nintendo. Con hasta dos jugadores repartiendo estopa a través del tiempo, tanto fans como no fans de los personajes deberían probarlo. Y no se trata de un port directo de la recreativa, sino que el título hacía un gran uso de las posibilidades técnicas del cerebro de la bestia, fardando de modo 7 en niveles que parecían sacados del F-Zero.

Y cuando tu curiosidad infantil te llevaba a trastear por los menús de configuración, encontrabas la opción anime, que mantenía un tono verdoso homogéneo en todas las Tortugas Ninja, y comic, que otorgaba a cada una una gama de verde particular y les borraba las pupilas de los ojos cual asistentes a una fiesta pastillera. ¿Pero a qué responde este look si el cómic original era, como ya hemos dicho, en blanco y negro? Pues ni más ni menos que a la línea de figuras de acción que Playmates lanzó al mercado.

Con el fin de diferenciar a los cuatro hermanos, la empresa aportó las míticas bandanas de diferentes colores y, no contentos con eso, decidió dotar a cada tortuga de un tono diferenciado, llegando incluso al marrón verdoso desagradable en el caso de Donatello. Aprovechó también para darles un diseño más desafiante, con musculaturas marcadas y agresivos ojos en blanco, de ahí la inspiración para la versión comic del videojuego.

Esta línea de figuras fue la responsable de la creación de la mítica serie de dibujos y no al contrario. Cuando la compañía juguetera compró los derechos de las Tortugas Ninja, adquirió los del cómic original. Preocupada por tener un público demasiado pequeño al tratarse de una obra relativamente limitada, encargó la creación de una serie de dibujos animados como antesala promocional. Tras una primera temporada de tan solo cinco episodios, el éxito fue tal que la compañía siguió encargando temporadas hasta el punto de convertirse en una de las series más longevas de la televisión estadounidense hasta que fue superada por los Simpson años más tarde. Con personajes y vehículos nuevos en casi cada episodio, nos tragabamos, sin saberlo, campañas publicitarias animadas de veinte minutos de duración.

Vamos a realizar un pequeño experimento. Si alguno tenéis algún juego retro de las Tortugas Ninja, id a por él. Los que no lo tengáis, buscadlo en internet en su versión española. ¿Ya lo tenéis? Estupendo. Ahora quiero que leáis el título en voz alta. Yo lo hago con vosotros con mi cartucho del primer juego de las tortugas para la NES. ¿Listos? “Teenage Mutant… ¿Hero? Turtles”. ¿No eran las Tortugas Ninja? ¿Es lo que tengo en las manos una copia pirata china? Pues no. Aunque parezca increíble, lo que nos llegó a Europa fue una versión censurada.

Las Tortugas Ninja se dieron de bruces con la mano dura de Margaret Thatcher en el Reino Unido. Por lo visto, del concepto de tortugas que repartían bofetadas, lo que les parecía violento era la palabra ninja. Con el hecho de que se saltaran los dientes contra los rateros no había problema. Los nunchakus de Michelangelo también fueron cuestionados, pues sorprendentemente las autoridades británicas los consideraban como un arma terriblemente violenta. Las espadas puntiagudas y los puñales capaces de rajar una abdomen en dos muy bien, pero palos con cadenas cruzan la línea. El odio por los nunchakus (que dirán lo que quieran, pero yo aprendí esa palabra gracias a la serie) llegó hasta el punto en el que la propia productora le retiró dicha arma a Michelangelo y, en las últimas temporadas, éste pasó a ir ataviado con una cuerda con un gancho. Mucho más segura, dónde irá a parar. Cuando los dibujos llegaron a nuestro país, en el doblaje se siguió usando la palabra ninja a pesar de no aparecer escrita en el título, y tanto en castellano como en las diferentes cadenas autonómicas siguieron siendo las tortugas ninja mutantes.

Comparacion PortadasTambién se produjeron otros cambios menos drásticos pero también relevantes. Por ejemplo, si comparamos las portadas de las versiones americana y europea del genial Teenage Mutant Ninja Turtles: The Hyperstone Heist de la Mega Drive, no solo apreciamos la diferencia en el título, sino que además la europea cuenta con unos diseños muchísimo más amistosos e infantiles que Maude Flanders aprobaría por aquello de pensar en los niños.

Portadas aparte, este Hyperstone Heist consistía una especie de remix de varias pantallas del Turtles in Time. Con unos apartados gráfico y sonoro de sobresaliente para la máquina de Sega, añade en exclusiva la posibilidad de correr tan solo pulsando un botón (frente a la doble dirección de la Super Nintendo) y, debido a una reorganización de los niveles de la recreativa, cuenta con un menor número de fases pero de una duración muchísimo mayor. Con permiso de Streets of Rage 2, es uno los mejores beat ‘em ups de la Mega Drive y personalmente no puedo evitar revisitarlo al menos una vez al año en compañía de mi hermano para recordarles a los soldados del Clan del Pie que los puños de la justicia son verdes y tienen tres dedos. Méritos para regresar a él tiene, pues si no era bastante raro que en Turtles in Time nuestros héroes viajaran por el tiempo, aquí debían rescatar de las manos de Shredder los principales monumentos y edificios de Nueva York en miniatura, incluyendo la versión de bolsillo de la mismísima estatua de la libertad. Supongo que la reportera April O´neil tenía problemas de agenda y no le venía bien que la secuestraran ese día. A favor de Shredder, diremos que tenía un plan más elaborado que en Turtles in Time, donde mandaba a Krang a que se llevara a pulso la dichosa estatua.

Japón es diferente en todos los aspectos y con las Tortugas Ninja no iba a haber una excepción. El caso más llamativo fue Mutant Turtles: Superman Legend, una serie de animación en la que las tortugas contaban con unas armaduras al más puro estilo de los Caballeros de Zodiaco. En lo que a los videojuegos se refiere, no descubriríamos estos cambios hasta que pudimos comparar nuestras copias con sus homólogas japonesas. En 1993 se lanzaría Teenage Mutant Ninja Turtles: Tournament Fighters, un juego sobre el que pasaría la temida (y habitual por aquel entonces) sombra de la censura fuera de Japón.

Tournament Fighters fue un juego de lucha clásica en 2D cuyo lanzamiento se trató como todo un acontecimiento multiplataforma y cada consola contaba con una versión diferente del título. La edición de Super Nintedo alardeaba de un mejor control, debido en gran medida a su mando, pero la consola de Sega lucía un repertorio de personajes mucho más interesante, incluyendo algunos reconocibles de la serie como April y Casey Jones, el entrañable psicópata de la máscara de jockey amigo de Raphael. Y, aunque aún a día de hoy el debate sobre cuál era la mejor sigue abierto, todas guardaban en su interior un correcto juego de lucha con unos gráficos notables. Eso sí, probablemente el más destacable sea el cartucho japonés de Super Nintendo (y así abro la discusión de nuevo).

En ella aparecía un personaje llamado Aska, una ninja que llegaba dispuesta a partirse la cara con las tortugas y a enseñar cacho a partes iguales. No es que su diseño fuese muy provocador, pero es cierto que determinadas patadas altas dejaban poco a la imaginación, lo que provocó que al otro lado del charco se modificara su sprite para convertir su tanga de hilillo en una pieza de ropa interior que aprobaría nuestra abuela. Por si esto fuera poco, la versión japonesa cuenta con una animación exclusiva para la pose de victoria del personaje, ya que por lo visto a los occidentales nos parecería excesivo la manera en la que el pecho de la señorita obedecía a las más elementales leyes de la física cuando la chica saltaba para celebrar su triunfo. Fuera de Japón fue cambiada por una cutre pose con mariposas extraídas de otro de sus movimientos especiales. ¡Gracias, adalides de la moralidad de los ochenta!

Tournament Fighters sigue siendo un buen ejemplo de juego de lucha clásico que resultará interesante para los amantes del género. Por el contrario, si este estilo no es lo vuestro (como es mi caso) siempre podéis partiros las narices con el genial Teenage Mutant Ninja Turtles: Smash Up lanzado en 2009 para Wii y PlayStation 2 ya que, al estar desarrollado por parte del equipo responsable de la creación de los Smash Bros de Nintendo, cuenta con unas mecánicas de combate casi exactas e igual de divertidas pero cambiando a Mario y compañía por las tortugas inspiradas en la película de animación por ordenador TMNT.

Las Tortugas Ninja constituyen parte de la infancia de muchos de nosotros y, del mismo modo, muchos de los videojuegos que hemos repasado forman parte de nuestra niñez como jugadores. Y aunque las comparaciones con productos más modernos hacen pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, aún hay esperanza para la licencia si se trata con cariño y talento. Lo hizo Ubisoft Montreal con la versión para Game Boy Advance de TMNT en 2007, ofreciéndonos un brawler al que solo se le puede achacar la ausencia de multijugador y que se convirtió en el mejor juego en años de estos cuatro héroes de nombres renacentistas. Del mismo modo que las nuevas generaciones disfrutan de las Tortugas Ninja con series de televisión modernas de una gran calidad, como es el caso de la última de Nickelodeon, quizá algún día pasen horas junto a juegos de tanta envergadura como los que nosotros devoramos antaño. Y si no, siempre nos quedará la pizza.

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